Desde que inicié mi carrera de servicio público para
obtener la Presidencia de la República del Ecuador en el
año 1998, que según muchos me fue arrancada de mis
manos por fraude electoral, he sido atacado tanto yo como los negocios
y mi familia de la manera más vil e infame.
Directamente y usando a terceras personas han
tratado de destruirme ya que de llegar a la Presidencia yo acabaría
con la corrupción y la pobreza, cosa que no le conviene a
señores muy poderosos.
He sido atacado en los negocios, desprestigiándome
como que no pagara suficientes impuestos, a pesar de que las compañías
y yo somos de los más grandes contribuyentes del país.
Han querido sin éxito enemistarme con los
trabajadores de las empresas cuando en realidad mantengo excelente
relaciones laborales y de gran afecto con los trabajadores y empleados.
Han querido enjuiciarme para sacarme toda la plata
que pudieran sacarme.
Han querido quebrarme.
Han querido meterme preso. Me han amenazado con
raptarme y matarme.
Han querido convencer a los ecuatorianos de que
soy un heredero mas, sin embargo lo que tengo es gracias a mi trabajo
de más de 40 años. Gracias a Dios.
Han querido acusarme de perjudicar a familiares
míos cuando éstos familiares están todos riquísimos
y nunca los he perjudicado.
Han querido dañar mi imagen con infamias
de todo tipo. Han atacado mi honor.
Han querido de todas las maneras parar mi lucha
a favor de los más pobres del Ecuador. Han querido parar
mi lucha para que yo no contribuya a desarrollar el Ecuador y convertirlo
como es mi deseo en un país rico y desarrollado.
Me siento orgulloso que con mi trabajo he logrado
crear miles de puestos de trabajo y ser el empresario que más
personas emplea en el Ecuador. Me siento orgulloso de crear todo
el tiempo nuevas empresas que traen bienestar a muchos ecuatorianos.
Así mismo me siento orgulloso de dar atención médica
a cientos de miles de ecuatorianos todos los años a través
de las brigadas médicas.
Me siento orgulloso de mi servicio público
y patriótico.
Me siento orgulloso de mi esposa y de la familia
que hemos formado.
He pasado a la historia y sigo haciendo historia
con mi trabajo, labor social y servicio publico y principalmente
por amar y servir al ser humano.
Las fuerzas del mal seguirán luchando contra
mí siempre pero yo seguiré sirviendo al Ecuador y
a los ecuatorianos desde mi puesto de trabajo empresarial, desde
mi puesto de lucha cívica, desde mi Fundación y centros
de ayuda social.
No pararé ante las miles de infamias y
los ataques de todo tipo que me hacen porque amo al Ecuador y porque
deseo, como lo desean muchos ecuatorianos, convertir a nuestro país
en un país desarrollado donde los ecuatorianos que ahora
son pobres lleguen a tener un nivel de sueldo de clase media, que
tengan casa de cemento, vehículo, educación para sus
hijos, salud y todo lo necesario para vivir bien como tienen los
ciudadanos de los países desarrollados.
Que Dios los bendiga a todos y a cada uno de ustedes.
VIVA EL ECUADOR
Alvaro Noboa P.
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